“La cultura de paz debe comprenderse como un proceso transversal, en el que deben estar presentes la justicia, la inclusión, el respeto mutuo, la sostenibilidad y la cooperación tanto en las relaciones personales y familiares como en las interacciones sociales”.
Una cultura de paz se fundamenta en algo más que la ausencia de violencia; implica construir un estado positivo en el que prevalecen la justicia social, la cooperación y el respeto mutuo (UNESCO, 1999). Organismos internacionales destacan que fomentar la paz en la educación es una vía eficaz para afrontar los desafíos contemporáneos y asegurar sociedades más armoniosas y equitativas (Centro UNESCO, s. f.).
La igualdad de género es un componente esencial para construir estados de paz, ya que las desigualdades de género, arraigadas en el patriarcado, perpetúan la violencia y la exclusión en la sociedad (Centeno, 2014, p. 4).
Condiciones que generan violencia en la educación médica
- Se refleja en las comunidades educativas
- Afectan el desempeño académico y profesional de los estudiantes
- Consecuencias emocionales y psicológicas
- Implicaciones colectivas y éticas
Objetivos Específicos
Beneficios tangibles y éticos de solucionarlo
- Invertir en una cultura de paz es apostar por acciones positivas y sostenibles con repercusiones que van del aula al hospital y de la Universidad a la sociedad entera
- Dignificar la vida universitaria y el proceso formativo de miles de futuros profesionistas de la salud
- Salud mental
- Impacto social
- Calidad educativa
- Formación profesional
- Protección de los derechos humanos
¿Qué ya hacemos?
Este es un llamado a la colaboración, a compartir experiencias,
ideas y fortalezas.
Un llamado para actuar y pensar en positivo.
¡Unámonos!